Historia
Fecha de fundación: 05 de junio de 1837Nombre del/los fundador (es): Simón Alvarez, Mariano de la Bastida y Juan Bautista de la Villota
Reseña histórica:
Según las investigaciones la tribu de los Abades se dedicó a la agricultura, la minería y la artesanía y tenían interesantes habilidades musicales. Los Sindaguas se conocen como una tribu semi nomada tribu que habitaba entre Nariño, Cauca y el Valle del Patía. Ya en el tiempo de la colonia los Sindaguas, también llamados los “Caribes del Pacífico” en la primera sublevación revolucionaria contra los españoles, en los territorios de lo que hoy conocemos como Sotomayor, Cumbitara, Samaniego, Ancuya, Linares, La Llanada, Providencia y Santacruz, absorbieron a su cultura a los indígenas Abades, luego de que sus jefes protagonizaran una historia de enfrentamientos bélicos y luego de varios lustros una historia de unión en matrimonio de sus hijos.
Después de estos hechos y teniendo en cuento la agresividad de las confrontaciones protagonizadas por los Sindaguas, los españoles emprendieron una campaña de exterminio de los mismos, lo que conllevo a la desaparición de esta comunidad dejando muy pocos antecedentes y rastros de su cultura.
El desarrollo posterior de la colonia, en el hoy municipio de Samaniego, fue la misma historia de Colombia y América Latina: el saqueo despiadado de nuestros recursos naturales, la implantación a fuerza de fusil, espada y cruz de una cultura ajena a nuestros aborígenes; el cruce étnico entre españoles e indígenas y la fundación de pequeños poblados, como centro de recolección del oro, donde se cobraba los tributos.
Así Samaniego fue fundado en 1837. En 1836 el “Llano de Samaniego era de propiedad de don Mariano de la Bastida, quien recibe propuesta de compra por don Simón Álvarez, para fundar allí un pueblo; dicho convenio se celebra en el sitio conocido como Obando el 10 de marzo de 1836.
El 5 de junio de 1837 los dos contratantes se presentan en la Notaría de Túquerres, para ratificar el contrato, dándole vida jurídica permanente. Esta fecha se considera como la fundación de Samaniego, cuyo nombre proviene del antiguo dueño del predio don Juan Sánchez Samaniego.
En abril de 1848 fue erigido como parroquia y municipio bajo las respectivas administraciones del reverendo Nicolás Benavides y Manuel Álvarez (Hijo del Fundador). Desde mediados del siglo XIX hasta comienzos del siglo XX, Samaniego entra a ser parte de la vida política, económica, social y militar de la exprovincia de Túquerres, destacándose desde ese entonces como sitio predilecto de diversas actividades, entre ellas la minería, que le brindó al municipio la posibilidad de posesionarse como uno de los más importantes de la región, lo que atrajo a diversas personas en su calidad de colonos: antioqueños, vallunos y ecuatorianos.
Ello formó una amalgama de criterios y pensamientos de diversa índole mediante lo cual se formaron grupos sociales con características definidas. Tal proceso se acentuó a comienzos de 1900 cuando llegó a nuestro territorio cuando llegó a Samaniego el obispo Alemán Pedro Schumacher a quien el gobierno liberal del Ecuador le profirió la medida del destierro por sus actividades ideológicas contrarias al régimen.
El Obispo Schumacher a pesar de tener una voluntad de servicio incuestionable por el mejor estar de los pobladores de Samaniego, también es cierta su vinculación dogmática y sectaria con el conservatismo, desde ese punto de vista miraba como enemigos de la fe cristiana todo intento de liberalización de ideas.
Tal fue, a nivel regional, la posición asumida por el hoy santo Ezequiel Moreno, quien se abanderó de las ideas intolerantes del conservatismo, de la buena moral y la defensa de la fe, produciendo en las gentes de Nariño un arraigo de las concepciones tradicionalistas. Situación similar a la de Samaniego, en donde es bastante acentuada la concepción conservadora de la propiedad, la moral y la fe, a lo cual ayudó el obispo Alemán.
Desde comienzos del siglo XX hasta mediados del mismo el Municipio de Samaniego y sus habitantes se perfilaron como grandes entusiastas del progreso y el desarrollo; apoyados en la producción minera vieron florecer un pueblo organizado, en donde las diferentes corrientes de pensamiento y la confluencia de personas, lo posicionaron como uno de los de mayor población en el departamento; como consecuencia de ello, algunos hijos de Samaniego empezaron a perfilarse en el terreno político regional, ocupando escaños en las corporaciones públicas.
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